¿Qué es slow fashion?

Slow fashion busca una transformación de los negocios en moda al ofrecer no sólo una opción sostenible sino al ofrecer ropa de calidad y con valor al consumidor. 

La sostenibilidad no se queda sólo en materiales y procesos, también es un tema de negocios. Para promover prácticas más éticas y sostenibles se han propuesto nuevos modelos de negocio como slow fashion. La moda es un negocio global que al final tiene un gran impacto en el mundo y conceptos como slow fashion pretenden buscar nuevos modelos para esta industria.


Slow fashion, o moda lenta en español, es la consecuencia del movimiento slow que comenzó con slow food. Este movimiento busca contrarrestar todas las industrias rápidas desde la comida rápida hasta la moda rápida, o fast fashion. Este movimiento busca ofrecer un nuevo sistema  para buscar algo más que la riqueza económica y se enfoca mejor en alcanzar la equitad y la sostenibildiad; en otras palabras, un balance al actuar.  Carl Honoré lo describe bien. Para él el movimiento slow es una forma de hacer trabajar la economía para las personas y el ambiente, no al revés.


Slow fashion se define por tres características principalmente: se enfatiza y destaca la producción y diseño local, hay una mayor transparencia e intervención en toda la cadena de valor (desde todos la cadena de suministros hasta los distribuidores finales), y le da un valor más sensorial a los productos con los aspectos de calidad, sostenibilidad y largo plazo. Lo más distintivo será, como lo dice su propio nombre, el que alentan los procesos y ciclos de la moda. Ya no se trata de dos o nueve temporadas al año, es más sobre estilos y ropa para “siempre”.

Modelos dentro del slow fashion hay infinitos. Entre varios están los procesos que usan reutilziar piezas y materiales, upcycle, reciclaje, las tiendas vintage y de segunda mano, el ofrecer más servicios de personalización y reparación, entra otras opciones. Y aunque hay que ver con ojo crítico estos procesos también, como todo el tema de mercados de segunda mano que pueden convertirse en sistemas no éticos de distribución sobretodo en países en desarrollo, aplicados de manera correcta son modelos sostenibles.

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Lo primero que trae a la mente al pensar en estos modelos son las técnicas artesanales y en la exaltación de las manualidades. Por esto es que las técnicas y estéticas indígenas han tomado gran relevancia en las tendencias y propuestas de las pasarelas. Quizá la más obvia de estas tendencias es el bordado, tanto las prendas bordadas como el bordado sólo como detalles sobre las prendas. Sea cual sea la técnica usada, este acercamiento a los procesos pre-industriales le dan un valor a las prendas de mayor calidad y duración. Ahora bien, aunque la sostenibilidad se relaciona más estos procesos más vinculados con el trabajo a mano y estéticas más locales y autóctonas, la sostenibilidad también está muy ligada a los avances tecnológicos. La innovación en la industria ha permitido avances hacia ropa que se tiene que lavar menos o que e pretende que se lave por sí sola. También tecnología como las redes sociales y las plataformas para personalizar pedidos permiten reducir costos y deshechos al ofrecer la cantidad y las especificaciones que consumidor final quiere. Además, que el poder personalizar los productos le da un valor especial a las prendas. Todas estas ofertas también reducen la cantidad de mediadores para que el diseño llegue a las manos del consumidor. En pocas palabras, cada vez estamos más cerca del diseñador y el diseñador de nosotros los consumidores.

Al hacer esto, las marcas slow fashion se dedican a crear productos de calidad que duren a largo plazo ofreciendo un valor más personal al consumidor. Esto hará que además de la exaltación y producción local, en lo que se enfoca mucho, también el consumidor cuide más de la prenda y vaya más de una moda. Esto siempre pensado en piezas den un valor más especial al consumidor. Es por eso que se les ha llamado también productos sensoriales, pues le dan un valor más a la prenda que va más allá de estar a la moda o tener ropa de cierta temporada.

En fin, slow fashion busca una transformación que va hacia la forma en la que se produce e impacta al crear moda y va muy apegado a que el producir hoy no elimine las oportunidades del futuro. Y aunque hay un gran reto por delante, a través de cambios en la producción y estética se está trabajando ya para ofrecer caminos más éticos y sostenibles en la producción y manufactura, procesos más sostenibles en la elección y uso de materiales, un enfoque más ético en las condiciones laborales que cuiden y desarrollen a los empleados, y en la transformación de los negocios involucrados.


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Fuentes y lecturas recomendadas

Brooks, A. (2015). Clothing Poverty. The Hidden World of Fast Fashion and Second-hand Clothes. London: Zed Books.

Clark, H. (2008). “SLOW + FASHION—an Oxymoron—or a Promise for the Future …?”. Fashion Theory. Vol. 12 (4). Pp. 427-446.

Ertekin, Z.O. et Atik, D. (2014). “Sustainable markets: motivating factors, barriers, and remedies for mobilization of Slow Fashion”. Journal of Macromarketing. Vol. 35 (1). Pp. 53-69.

Honoré, C. (2004). In Praise of Slow. How A Worldwide Movement Is Challenging The Cult of Speed. Great Britain: Orion Books.


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